Encuentro
Recientemente tuve oportunidad de participar en un foro social universitario. Estudiantes de este nivel de toda "Nuestra América" compartimos experiencias sobre nuestras realidades, sueños y dificultades.
Solo unos minutos después de iniciada la conversación parecíamos amigos de todad la vida. Internet es una óptima forma de comunicación indirecta, la más usada hoy en día, pero por mucho que avance nunca podrá sustituir el calor de un abrazo, la mirada sincera a los ojos, sin disfraces o niks, porque ni siquiera nombres hace falta en tales casos. Aprendí más sobre Latinoamérica en esas 12 horas que lo que he podido asimilar en todas las horas de Historia de mi vida. Únicamente detenerse a mirar a nuestra gente, intercambiar. Leemos en sus rostros de los siglos de explotación, de su lucha valerosa y siempre en condiciones injustas por abrirse paso en este mundo; porque se le conozca, porque se le respete. Me vino a la mente una de las escenas más vistas en el globo por estos días: "¿Por qué no te callas?". "Os digo que si éstos callan gritarán las piedras." Venezuela no se calla, Cuba no se calla, Bolivia no se calla, Ecuador y Nicaragua han comenzado a gritar y les romperemos los tímpanos. Extrañan aquellos años en que se podía escuchar el vuelo de una mosca desde el Bravo a la Patagonia. Me atengo a los hechos, y antes de que llegasen todos estos nuevos líderes al poder no los había para los pobres. Hoy los "milagros" se multiplican sobre los andes, la integración regional se hace palpable. A quienes intentan medir la agitación y se consuelan con el ejemplo de la Cumbre recomendarles mirar a la Cumbre paralela, la de los pueblos. Fué allí donde estuvo el alma de América no en aquella pulcra instalación sede oficial. Americanos, ¡unámonos todos! ¡Cerremosle el paso al gigante de las siete leguas!
Solo unos minutos después de iniciada la conversación parecíamos amigos de todad la vida. Internet es una óptima forma de comunicación indirecta, la más usada hoy en día, pero por mucho que avance nunca podrá sustituir el calor de un abrazo, la mirada sincera a los ojos, sin disfraces o niks, porque ni siquiera nombres hace falta en tales casos. Aprendí más sobre Latinoamérica en esas 12 horas que lo que he podido asimilar en todas las horas de Historia de mi vida. Únicamente detenerse a mirar a nuestra gente, intercambiar. Leemos en sus rostros de los siglos de explotación, de su lucha valerosa y siempre en condiciones injustas por abrirse paso en este mundo; porque se le conozca, porque se le respete. Me vino a la mente una de las escenas más vistas en el globo por estos días: "¿Por qué no te callas?". "Os digo que si éstos callan gritarán las piedras." Venezuela no se calla, Cuba no se calla, Bolivia no se calla, Ecuador y Nicaragua han comenzado a gritar y les romperemos los tímpanos. Extrañan aquellos años en que se podía escuchar el vuelo de una mosca desde el Bravo a la Patagonia. Me atengo a los hechos, y antes de que llegasen todos estos nuevos líderes al poder no los había para los pobres. Hoy los "milagros" se multiplican sobre los andes, la integración regional se hace palpable. A quienes intentan medir la agitación y se consuelan con el ejemplo de la Cumbre recomendarles mirar a la Cumbre paralela, la de los pueblos. Fué allí donde estuvo el alma de América no en aquella pulcra instalación sede oficial. Americanos, ¡unámonos todos! ¡Cerremosle el paso al gigante de las siete leguas!
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